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martes, 23 de junio de 2015

A los caballos! A las cabezas!

Pues ya estamos aquí otro año más. Con vestido, tocado y ni el más mínimo rastro de vergüenza. Señoras y señores, welcome to Ascot 2015.

Cómo estaba la plaza? Pues abarrotá, como era de esperar. Y si no me creen miren la foto en modo buscando a Wally que les enseño debajo. Qué monos todos con su chapita en la pechera. Igualitos que mi retoño su primer día de clase en la guarde...


Y las azafatas que no iban a ser menos. Desafiando a Lorenzo y al más puro estilo fifties. Claro que sí. Eso es poner el listón muy alto para las asistentes que quieran salir en las crónicas más cool del evento. Ni eleganteces ni gaitas, aquí se viene a salir en la foto. 


Qué lástima, Penélope Glamour echada a perder. Lo que hace la edad... Con lo que fue esta chica en su momento, no me digan... Sólo espero que lo del maletero no sean cajas de vino, porque en caso afirmativo vaticino un final de fiesta de todo menos digno.


Que quiere usted salir en la foto sí o también? Tranquila, hay un método infalible, ni treacy ni Stephen Jones. Plántese en primera fila con la manualidad de San Valentín de segundo de primaria en la azotea y échese a dormir. Ya son ganas de complicarse y gastarse dinero todas las demás opciones...


Que ven ustedes que el momento pechugueo exuberante no es lo suyo, pues tampoco importa, aquí tenemos recursos para todo. Inspírense en un cruce entre Caponata y Norma Duval y ahí la tienen, cincuentona apretada y emplumada. Genial la pose de los caballeros. Lo que sea con tal de ni mirarla... Y ella, encantada. Soy fan.


Si ve usted que no le convencen los estilismos anteriores y es usted más de darlo todo en la cabeza, también tenemos oferta. Eso sí, asegúrense de tener collarín para la jornada posterior, porque eso tiene que pesar cosa fina.


Más ligero? Pues también tenemos, oiga. Que cuando les digo que aquí se puede todo, el remita es literal.


Amante del DIY? Es usted afortunada! Éste es su tocado. Ascot? Oh darling! Apaño en menos de nada con un puñao de cucharas del Starbucks. Mataría por ver qué se planta en Carnaval...


Tengan en cuenta que copiar queda feo, este tocado inspirado en uno de las maravillas del año pasado, ni sienta igual ni ná de ná. Aborte misión señora. En serio.


Y luego ya, todo es venirse arriba y hacer lo que sea con tal de que a una la inmortalicen de guisas similares a las que siguen... Manostijeras in fashion...


Mi little dark pony... Y debajo hay una colega, fíjense bien...


Y mi favorita del 2015: Patrocinada por Carglass, Loli Lunette.


Para que luego digan que los ingleses no tiene sentido del humor.

martes, 16 de junio de 2015

Superpoder Abascal

Le derrapa la lengua cosa fina y tiene una adicción más que peligrosa al Photoshop, pero lo del superpoder de esta mujer es una cosa de otro mundo. Me comentan que tiene oferta megamillonaria como último fichaje hollywoodiense para la saga de X-Men: Naty Combinator. Agárrense porque la superheroína promete color y estampado en modo gore. Se acuerdan de aquel rumor de que los niños japoneses convulsionaban viendo a Picachu? Pues esto es lo mismo, pero en versión fashionista. Agárrense que viene curvas.

Si es usted de las que coordina zapato y bolso, NO SIGA LEYENDO. Por su seguridad se lo digo...

El caso es que guapa, lo que viene a ser guapa, la mujer no es que sea, y cuando abre la boquita de piñón sube el pan, pero el estilo que tiene esta señora es, claramente, de otro planeta.


Que la colega se planta unos vaqueros? Pues le da la vuelta al joyero por encima de la cabeza y se pega un atracón de pulseras, collares, anillos y demás aderezos. Lo que el cuerpo aguante. Venga y dale. Eso sí, en la foto suele aparecer junto a monsieur Valentino, que mide medio metro menos que la susodicha, a modo de mascota anaranjada. La patita Valen. Como quien cuelga una medallita de la Virgen de Regla en la pulsera de calabrote... 

Hay que ver, lo que luce un diseñador de alto copete en las fotos...


Que nos vamos de boda? No problem. Un corsé de leopardo con flores rojas, cinturón a tope de brillismo, cuarto y mitad de perlas australianas o joyerío variado a granel, y un turbante con plumas multicolor. Y los zapatos, que van aparte porque necesitaba hacer un parón mental antes de derretir mis retinas. Y unos guantes morados. Vaya susto. Menos es más. Claro que sí. Y encima resulta la más elegante de la boda. 

Señoras, eso es un don divino. Será lo de morderse los papos por dentro, que estiliza una barbaridad... Apunten.


Debo admitir que lo he intentado todo. Descoordinar de todas las maneras posibles para ver si consigo acercarme a esta musa. Y nada. Lo único que me queda es secuestrar a un mono del zoo y meterle en el armario a modo de stylist, aunque me da a mí la sensación de que mi admirada Señora no utiliza este método. Creo que Massiel lo tiene patentado.

En cualquier caso, seguiré intentándolo, en la intimidad, eso sí, que vergüenza me queda más bien poca, pero tampoco se trata de ir pidiendo guerra.


Doña Naty, dele usted una clase a su amiga la Preysler, que, aunque caza bien, viste peor.

jueves, 4 de junio de 2015

Mi dilema del mes de junio

Es posible que hoy me haya dejado llevar por estos climas tropicalmente escasos que tenemos aquí por los nortes y que a muchas de ustedes, que tienen esta incomprensible manía de leerme, no les sea de demasiada utilidad el post de hoy. Que puede ser que les llegue o un poco tarde o demasiado pronto... Mis disculpas.

Vaya el dilema de este mes para las chaquetas sin mangas. Aunque les anuncio así, de salida, que yo ya estoy entregada. Yes. Sí. Oui. Da, tovarich. A muerte. (Nota mental: comprar autobronceador sí o también).


En primer lugar, identifiquen bien el objeto de deseo: una chaqueta tipo traje sin entallar, de cortes rectos y, muy posiblemente, de crepe en tono blanco o negro. Si se ven ustedes con fuerzas de apostar por un color, mi más sincera enhorabuena, pero no hay necesidad de derrapajes gratuitos. Mejor apuesten por los básicos. Es más seguro.

Con vaqueros, le dan ustedes ese rollete voy de tirada pero en plan chic. No me he pasado dos horas probando variaciones infinitas de tres elementos. No. Qué va. Unas sandalias planas casi invisibles y gafas de sol. Divine, darling. Creo que eso es el effortless ése... Déjenme que me afile el colmillo y suelte una carcajada maligna aquí en la soledad de mi mesa... De semejante bobada tengo que escribir un post. Que no se me olvide...


A ver, que a veces me meto en charcos que no son a los que iba y la lío petarda. De qué hablaba? Ah ya, del dilema.

Ese vestido al que no hay forma humana de añadirle una chaquetilla cuando refresca... ese. Sí señoras. Todas tenemos uno. Pues aquí la sleevless jacket (por si les da el siroco y quieren buscar allá por los internetes...) les resuelve el marrón fashionista.

Olviden este verano la chaquetilla vaquera, en serio. Ella también merece vacaciones. Y la rebequita de punto, igual. Denle tregua, de verdad.


Para aquellas de ustedes que vivan una vida alejada de los paparazzi, los front rows y demás ambientes del faranduleo, para aquellas que tengan el incomprensible vicio de ir a currar, esto es un inventazo. Pueden tirar del formato traje sin mangas y estar de lo más cool en el más amplio sentido de la palabra: fresquitas e ideales.


Que gastan ustedes moreno tropical ya en junio? Pues que sepan que las odio con la fuerza de los mares, pero tienen la ventaja de poder lucir cacha, que siempre es buena idea cuando aprietan los calores. Camiseteo variado, shorts y minis a gogó.

Como les decía nada más empezar, que me pongan media docena. Que si no lo ven para estos días, luego llegará el otoño y vendrá Paco con la rebaja... Y ahí las querré ver yo solucionando el estilismo... 


Imágenes vía Pinterest

jueves, 28 de mayo de 2015

Girls' night out

Dicen que es como montar en bicicleta, que no se olvida, pero no estoy yo tan segura. Pensar en volver a salir de fiesta me eriza la piel y hace que confluyan en mí sentimientos encontrados: ilusión de quinceañera y pereza de oso. De oso despeinado hibernando en madriguera con manta, pantalón de chándal de marido y peli. Sí señoras, a veces me dejo el glamour y los tacones en el felpudo de casa. 

Lo que no es negociable en ningún caso es el plantearse no volver a gastar una noche de parranda de vez en cuando. Y me da los mismo si es en formato cena de madres de la parada o petardeo con amigas de la infancia. El caso es salir a darlo todo. 


Uno de los dramas principales a la hora de hacer incursiones nocturnas, más allá de la logística propia de aquellas de ustedes que sean madres, es el omnipresente y qué me pongo yo ahora? No problemo. Las opciones son múltiples y variadas, pero hoy apostamos por una que funciona siempre, eso sí, con manual de uso: el lentejuelismo.

Nací con alma de urraca, y, como todo, con los años va a peor, pero no me preocupa demasiado. Para empezar la lección de hoy, niñas, lo primero es no volver a pronunciar nunca jamás la palabra lentejuela. A partir de ahora lo van a llamar ustedes paillette. Y luego se colocan el pelo muy monamente detrás de la oreja. O sea.


Lo bueno del brillo es que nos vale cualquier formato. Alto. Un momentito. Corrijo. Cualquiera no. Lo del vestido minifaldero de tirantes sembradito de brillismos sólo vale si tienen ustedes al menos media docena de discos de platino y se llaman JLo. En caso contrario, aborten misión minivestido cegador. Es por temas de seguridad ciudadana...

Si les pasa a ustedes como a mí, tendrán tiempo suficiente entre el planteamiento de la quedada y el plan en sí como para poder ir de tiendas. Varias veces. Y para hacer un curso de ruso en 6000 palabras. Cuanto más mayor, más tiempo necesito para la preparación psicológica farrera. Si a alguien se le ocurre avisar con menos de dos semanas de antelación, servidora cortocircuita.


Pues eso, que aprovechan ustedes una tarde tonta y se van de compras y arrasan con alguna prenda brillante. Nos da lo mismo si pantalón, chaqueta, falda o faja. En eso, ustedes mismas. Tampoco importa si low cost o deluxe, ahí ya , como ustedes prefieran. 

Lo primero que tienen que hacer ustedes cuando se calcen los brillos, es olvidarse de ellos. Combinen como si se hubieran embutido en unos vaqueros. Eliminen de su mente gasas, brocados, toreritas y otros engendros. No vamos de boda. Vamos a darlo todo aunque no nos suene ni una canción.


Como compañeros de viaje más que acertados, apunten camisetas con mensaje no demasiado repegadas, camisas blancas no elásticas, o prendas de punto sultecitas. Más vale un buen escote que una morcilla apretada. Tatuénse esto a fuego. Lo digo en serio.

Vamos con los tacones. No hay noche memorable sin acabar descalza, así que, teniendo esta máxima bien presente, resígnense, súbanse al andamio y disfruten de las vistas. Más altas, con la piernas más largas y con el culo más arriba. En serio necesitan más razones?


El caso es normalizar el paillette, darle a un look normal un aire festivalero. Arriesguen señoras, sin apuesta no hay ganancia.

martes, 26 de mayo de 2015

Casarse y recasarse

No creo que a estas alturas de la película se me asombre ninguna de ustedes si afirmo con rotundidad  que una puede casarse las veces que le venga en gana; y no lo digo sólo porque pueda aparecérseles un príncipe que mute en rana y no al revés... Sino porque cada vez son más las novias que optan por celebrar su enlace en dos capítulos: capítulo I: Ceremonia civil con familia e íntimos y capitulo II: Fiesta para amigos, conocidos, vecinos y todo chichopata viviente.

Cásense ustedes todo lo que quieran, háganme el favor, pero vístanse dignamente.


El caso es que para aquellas novias que repiten contrato y para esas otras que fasciculizan sus enlaces, no parece demasiado apropiado aparecer en el juzgado de turno ataviadas con velo, cola, chantilly y media docena de pajes coronados de flores. Va a ser que no. Usted dando el sí quiero y a su lado un colega pidiendo un volante de empadronamiento. Hombre, pues no. 

Parece que el mudo del diseño nupcial a gran escala se ha olvidado de ellas, o que las mira por encima del hombro... Vestirse de corto es ideal, chic y, además, está de lo más in. O sea.


Casarse enseñando pierna puede resultar bastante más elegante e impactante que lucir mantilla de una milla. Se pongan como se pongan. Es sólo que no es lo tradicional y eso de ir a contracorriente hay quien lo lleva muy malamente... Especialmente las madres. Los disgustos que se llevan las pobres en estas tesituras bodiles no tienen nombre... Ya hablamos del tema materno con aquello de los zapatos, se acuerdan?

Pero no se crean que ir de corto es un acierto seguro, de hecho, ir de corto es tan complicado, o más, que ir de largo...


La gracia del tema está en que no parezca que hemos acortado un vestido de novia de los de toda la vida. Reciclar está muy bien, muy ecológico y eso, pero no es momento... Esto deja en un lugar dudoso a las faldas de tul con volumen, a los encajes, a los palabra de honor y a los drapeados de gasa... No diremos que no a nada, que luego nos pillamos los dedos, pero deberán tener ustedes infinito cuidado si utilizan cualquiera de estos recursos nupciales.

No estoy segura de por qué, un alto porcentaje de las novias de corto que veo se me antojan Mad Men... Que los años 50 estuvieron bien, que no digo que no, pero disfrazarse en plan Grease para casarse, como que no termino de pillarlo. Me van a perdonar.


Elijan tejidos diferentes, cortes limpios y detalles que marquen distancia con todo aquello que recuerde a una novia tradicional. Si ya se casaron ustedes antes, dense el gustazo ahora de ponerse lo que les salga de la peineta, y si es su primera vez, hagan lo propio. Háganme el favor. Si han decidido ir de corto, háganlo con todas las consecuencias. Dejen boquiabierto al personal.

Chanel y Valentino siempre son dos buenas fuentes de inspiración para las novias minifalderas. Si están ustedes en tesitura bodil, no dejen de hacerse un google en clave de LWD (little white dress, parece mentira).


Aquí les dejo unas inspiraciones, o, más bien, unas demostraciones de que ir de corto y de blanco puede ser muchas cosas menos soso. Si servidora volviera a casarse lo tendría claro. No sé si eso les anima o todo lo contrario, pero es lo que hay.


Fotos vía Pinterest

jueves, 21 de mayo de 2015

Mi dilema del mes de mayo

El tema zapatil es recurrente en estos dramas mensuales que les traigo. Lo sé. Le pasaría también a Imelda Marcos o es una tara absolutamente mía? En fin. Es posible que con una colección como la suya no hubiera drama que valga. Ante la duda, dos pares. Lo mismo fue así como pasó...

Se acuerdan de los zapatos blancos, las deportivas floreadas o de las botorras ortopédicas? Pues bien, prepárense porque hoy añadimos otro socio al club: el zapato-albarca. Ideal. Para unos bailes regionales, digo.

Que los firme Aquazurra y que cuesten varios cientos de eurines los hace absurdamente más monos, pero, aún así, me cuesta digerirlos, se los pongan como se los pongan las bloggers de medio mundo.


Los señores diseñadores han tenido a bien ilustrarnos en varios colores (negro, blanco y rojo, hasta donde he podido ver) y las low cost lo han plagiado de todas las formas posibles. Lunares, pitón, glitter y hasta en modo carta de ajuste si me apuran. 

El caso es que los veo y me chirría algo... No sé... Será la costumbre de verlos con medias de lana de oveja peluda... Que calzarlo así a la mecagüen me cuesta. Me está faltando un aurresku o similar para digerirlo...


Les juro que lo intento. Pero nada. No hay manera. Que no me gustan. Y menos mal, porque están agotadísimos everywhere, así que un problema fashionista menos y cuatrocientos euros más en la cuenta. Ea. Qué alegría más tonta me ha entrado en el cuerpo así de repente.

Puede que esto sea el comienzo de una nueva tendencia typical y lo mismo acabamos luciendo encantadas de la vida los trajes regionales de cada comunidad y bailando muñeiras en modo house. Todo es empezar...


Será que soy corta de miras, que no soy capaz de superar estereotipos... Será. Pero como nadie tiene el poder de obligarme a que me gusten, pues eso, que no me gustan. Cada vez veo más lejos el tren de lo fashion... Debo estar haciéndome mayor porque no le saco más que pegas.

O lo mismo es que a los que se inventan cosas se les han acabado las ideas y tienen que tirar de antigüedades de este pelo para que les saquen en los blogs y así poder seguir siendo cool... No, seguro que no es eso. Seguro que esto es diseño del bueno y no una tomadura (más) de pelo.


Aún con todo, son los menos feos de todos mis dilemas zapatiles. En cualquier caso, con todo mi cariño y poniendo en tela de juicio mi propia orientación fashionista. Ni en broma. No me apunto.

Dilema resuelto.

martes, 12 de mayo de 2015

Sí se puede!!!!

Todos los años tengo un par de invitadas sumidas en el más antiguo de los dilemas bodiles. Ahogadas en la clásica preocupación protocolaria. Con un agobión del carajo, vaya.

Se puede ir de negro y blanco a una boda? Pues sí señora, se puede. Y no solo se puede sino que servidora lo recomienda mil veces antes que el fucsia pereza de pantone, el amarillo minion, el verde caribean parrot, el gris perla 3ª edad y demás dramas del estilo. 


Negro y blanco es elegante, estiliza (que no esteriliza, pero de eso ya hablaremos otro día) y combina con todo. Un chollo, vamos.

Si es usted una de esas mujeres que viste siempre en gama de grises, arenas y demás tonos tan tontorrones como favorecedores, no se agobie. No hace falta que se disfrace de Naty Abascal el día de marras. No hay ninguna necesidad. Inspire, respire y lea.


Chanel, Valentino, Valli, Roland y toda esa peña importante no puede estar tan equivocada. Eso así, de salida y para empezar a hablar. Estar avalada por esta gente siempre es un punto positivo.

Dice el protocolo que no se debe eclipsar a la novia, así que es de sentido común no plantarse de blanco y de largo, hasta ahí, todas de acuerdo. 


Eso de que ir de negro está vetado, va a ser que no es cierto. Otra cosa es que en las fotos, los vestidos oscuros luzcan más bien poco, de ahí la importancia de añadir toques de luz.

Métanle caña al outfit con unos estilettos en Marsala, un bolso flúor o unos morros dignos de la Marilyn más pendón. Una manicura de perder el sentido o unas sandalias imposibles. Si con los colores vivos hay que andarse con ojo tratando de que los complementos pasen desapercibidos, en nuestro caso es todo lo contrario. Bye-bye nude...


La combinación absoluta sólo tiene una norma de uso: utilícese con cortes sencillos y limpios. Es la forma de actualizar un clásico. 

El blanco mejor cerca de la cara, evítense gasas con efecto gala de los Oscar y hale, a triunfar se ha dicho.


Debo reconocer que yo no soy del todo objetiva porque el 99% de armario (festivalero y de diario) es black & white, así que pasen un sutil filtro a todo esto que les digo. Ya saben que si hay algo que les pido hasta aburrir es que se pongan lo que les pida el cuerpo. Ni más ni menos.


Fotos vía Pinterest

jueves, 7 de mayo de 2015

METiemblan las piernas

Este año el tema iba de China. Muy bien. Fácil. No me digan. Unos dragones, seda con algo de lamé y listo. Inspiración en el arroz tres delicias y en un gato que balancea la patita para la que quiera innovar y todo resuelto. Pues no. Se ve que tanta simpleza no convence al celebriteo internacional. 

En eso mismo estaba pensando Beyonce cuando decidió interpretar una cultura milenaria que encuentra la belleza de las mujeres en el diminuto tamaño de sus pies y el erotismo más puro en la nuca de éstas, en esto que ven. Claro que sí. Ni China ni gaitas. Yo he venido a hablar de mi libro. 

Quiero entender que se basó en la suprema espiritualidad del pensamiento oriental y eso. Que enseñó hasta el espíritu.

 

El caso es que algún dato hay que me he perdido porque la Kardashian se inspiró en lo mismito que la estrella del pop y, por qué no, le añadió plumas. Quién da más? Seguro que esto viene de algún libro de Confucio que se han prestado la una a la otra. Como si lo viera. 

Me está faltando Jennifer López...


Las hubo inspiradoras pero más comedidas. La chiquita del vestido color guinda con cola me mola. No es que me arrebate especialmente, pero podría servir como inspiración a aquellas de ustedes que estén pensando en copiar outfit



La Chung en su línea, iba con prisa y he encontrado esto en el armario. Le saco el bajo a este vestidito y listo.

Versiones para todos los públicos. A Chloe Sevigny le atracaron camino al baile como puede verse en la foto, amén de que la peinaron para protagonizar Orgullo y Prejuicio. Vaya lío. 

Emily Blunt, un sin más muy correcto que no pasará a la historia.


Si hay algo que este año ha triunfado especialmente es el tema de los tocados (me van a permitir que bata palmas hasta con las orejas), así que entiendo que con esta muestra queda derogada esa ley no escrita que impide llevar aderezos capilares por la tarde/noche. Entendido? Ahora lo más de lo más es cascarse una tiara estilo barroco flamígero.


Se cuentan por decenas las invitadas que se vinieron arriba y se lo pusieron todo: encaje, pedrería, adamascado, brocado, floripondio, broche, pendiente, collar, tocado y hasta marido. Puf. Difícil. Pero tiene su gracia. Outfits claramente inspirados en los bazares chinos (también conocidos como todo a 1 euro)

Lo que me tiene totalmente abducida es lo de SJP. Philip Treacy ha vuelto a obrar su magia y ella se ha dejado. Eso es confianza ciega y lo demás son tonterías. Que me imagino yo sacarle a una clienta eso de una sombrerera para que se lo ponga y ya puedo estar llamando a la UVI móvil con la otra mano porque me va a estar haciendo falta un desfibrilador de la misma.


Eliminen de su campo de visión a la virgen de retablo italiano y a las pastelosas del centro. Muero de amor por ese tocado... Y para rematar, resulta que el vestido es de H&M. Ja! Mentira cochina. Tengo una amiga que se hace las colas de quinceañeras cuando sacan colección los superdiseñadores y, si ella no lo ha visto, es que no existe.

Tengo que decir que me recuerda un poco a las lámparas de restaurante chino de menú de 5,95... Pero es por ponerle una pega. 


Será que me pierde la exageración, pero es que estoy un pelín aburrida de la sobriedad y la elegancia. Que me apetece un poco de petardeo y espectáculo, claro que sí. Y por eso me pido a los Reyes el abrigo de Rihanna. Chopecientos metros de cola y piel amarilla. Soy muy fan de esta mujer. Si los Reyes ven que traer el abrigo está complicado, pueden traerme los zapatos. No se lo tendré en cuenta.

Lady Gaga me tiene ultimamente bastante sorprendida... No puedo afirmar públicamente que me encantó el look porque es posible que perdiera un elevado tanto por ciento de credibilidad, pero hay algo en el megamix que se cascó la colega entre Mulan y la Estatua de la Libertad, tiene un punto que me gusta. Bastante.


Para terminar la retahila. Dos derrapes fasionistas que no tienen ni perdón ni explicación. Sienna Miller vestida de botella de Tío Pepe y Katy Perry enfundada en una valla publicitaria. Estoy buscando el por qué de ambas, pero sin éxito.